Que nuestra alimentación altera nuestro estado de ánimo no es ningún
secreto, pero se nos olvida a menudo. Ya sea por desidia, falta de
tiempo o porque nos imponemos dietas para adelgazar que acaban con
nuestros nervios, mantenemos hábitos alimenticios que dañan el conjunto de nuestro bienestar emocional.
La
relación entre comida y felicidad está bien estudiada, y desde hace
décadas. “A mediados de los ochenta, científicos del Instituto
Tecnológico de Massachussets (EEUU) demostraron que un puñado de cerezas es mejor que cualquier medicamento antidepresivo por sus nutrientes”, explicó el nutricionista Miguel Ángel Almodovar a Efe, con motivo de la presentación de su libro Mood Food. La cocina de la felicidad (Oberon).
La clave para mantener una dieta que nos haga felices reside en
priorizar algunos nutrientes con determinadas características que
promueven estados de ánimo positivos. Pero, además, la dieta tiene que ser consecuente con una forma de vida saludable en su conjunto. El
problema, como han apuntado muchos nutricionistas, no reside en uno u
otro alimento, sino en la generalización de un tipo de dieta occidental
que tiene serias consecuencias para nuestro bienestar emocional.
La dieta “loca”
En opinión del psiquiatra estadounidense Drew Ramsey, coautor del libro The Happiness Diet
(Rodale, 2011), la moderna dieta americana (MAD, también “loco” en
inglés), falla a la hora de aportar los nutrientes necesarios para el
correcto funcionamiento de nuestro cerebro. Esta dieta, que se ha
extendido con fuerza por todo el mundo occidental, se caracteriza por un alto contenido en alimentos procesados, azúcares y grasas saturadas.
Según Ramsey este tipo de alimentación no sólo es responsable de la
epidemia de obesidad a la que se enfrentan los países desarrollados,
además tiene gran parte de culpa en el aumento de la depresión y la
ansiedad.
En opinión de Ramsey, que dio a conocer sus ideas en un reportaje de la revista Research,
una publicación oficial de la Universidad de Columbia (Nueva York), la
alimentación es lo primero en lo que un psiquiatra puede intervenir
para mejorar la vida de sus pacientes. El psiquiatra asegura que la
dieta de la felicidad puede ser compatible con la pérdida de peso, pero no debe restringir la ingesta calórica más de la cuenta, pues la sensación de hambre hace a las personas depresivas e irritables.
“La
buena noticia es que la dieta de la felicidad está formada por
alimentos que te gustarán”, asegura el psiquiatra estadounidense. Es una
dieta basada en vegetales, pero la carne y el pescado son componentes
importantes. Y los carbohidratos también tienen cabida.
Estos son
los nutrientes y principios activos que promueven la felicidad y más
influyen en nuestro estado de ánimo, así como los alimentos más ricos en
éstos, que debemos priorizar en nuestra dieta si queremos cuidar
nuestro bienestar emocional.
Ácidos grasos omega 3
Según un estudio de la revista Nature Neuroscience las carencias de ácidos grasos omega 3 pueden afectar negativamente a la estabilidad emocional. Pescados azules como el atún, el salmón o la caballa son los alimentos con mayor concentración de estos ácidos grasos.
Triptofano
Es
un aminoácido esencial para promover la liberación de la serotonina, un
neurotransmisor que juega un importante papel en la inhibición de la
ira y la agresividad. Se trata de una sustancia que sirve para controlar
la ansiedad y el estrés y, además, previene el insomnio. Es un
nutriente abundante en los huevos, la leche, los cereales integrales, los dátiles, los garbanzos, los frutos secos y los plátanos.
Teobromina
La teobromina es un alcaloide que sólo se encuentra en el cacao, el guaraná y la yerba mate.
Se trata de un importante estimulante del sistema nervioso central, de
ahí que los tres alimentos en que se halla provocan un efecto inmediato
sobre nuestro estado emocional. Hay animales, como los perros, los
gatos, los cerdos o los caballos que no tienen la capacidad de procesar
ésta. Para ellos la teobromina, en determinadas cantidades, es letal.
Fenilalanina
La
fenilamina es uno de los 10 aminoácidos esenciales en el ser humano,
sin los cuáles no podemos vivir. Tiene un claro efecto antidepresivo –de
hecho, suele incluirse en muchos fármacos comerciales– y funciona
también como analgésico. Además, ayuda a incrementar los niveles de
endorfinas, lo que nos da sensación de bienestar.
Se encuentra en alimentos ricos en proteínas, tanto de origen animal, como la carne, el pescado, los huevos y los productos lácteos; como de origen vegetal: espárragos, garbanzos, lentejas, cacahuetes…
Vitaminas B y C
Las
vitaminas hidrosolubles del tipo B y C son esenciales para nuestro
bienestar emocional y físico, dado que cumplen un papel fundamental en
nuestro organismo. La falta de ambas vitaminas provoca cansancio y
debilidad. Además las vitaminas B1 y B6 tienen un papel muy relevante en
el buen funcionamiento del sistema nervioso.
El ácido fólico
también pertenece a este grupo de vitaminas (es la B9) y, además de ser
necesaria para las mujeres embarazadas, algunos estudios aseguran que
su carencia está relacionada con una mayor propensión a desarrollar
depresión.
La vitamina B se encuentra en las proteínas de origen animal y vegetal: carne, pescado, huevos, lácteos, levadura de cerveza, germen de trigo… El ácido fólico se encuentra, sobre todo, en la casquería, las verduras de hoja verde y las legumbres. La vitamina C se encuentra muchos vegetales y frutas, aunque la mayor concentración se encuentra en el pimiento, el perejil, el kiwi, el brécol y los cítricos.
Hidratos de carbono
Aunque
en una dieta saludable no debemos abusar de los hidratos de carbono,
estos son esenciales para nuestro organismo. Están formados por varios
azúcares que son nuestra principal fuente de energía y que se liberan
durante la digestión. Es el alimento que más rápidamente nos da
vitalidad –por eso está tan presente en la dieta de los deportistas–
pero, además, nos pone de buen humor, pues provoca una satisfacción que
no te dan otros alimentos.
EL CONFIDENCIAL, Lunes 9 de septiembre de 2013

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